Karla Wheelock: Tu actitud define tu altitud

2010-08-23 14:53

 

Karla Wheelock: Tu actitud define tu altitud 

 

Como es de costumbre, y después de dos días de conferencias, tratamos de que nuestro último conferencista fuera inspirador. El año pasado tuvimos el honor de escuchar a Carlitos Páez, uno de los 16 sobrevivientes de la caída de un avión en la Cordillera de Los Andes en 1972, que nos enseñó a superar una crisis con la pasión, el corazón y la actitud.

 

Este año nos acompañó Karla Wheelock, la primera mujer mexicana y latinoamericana en alcanzar la cumbre del Monte Everest en 1999. Además, en 2005 logró ser la primera mujer iberoamericana en cumplir el Grand Slam de los alpinistas, llegar a la cima de las siete cumbres más altas en cada continente.

 

Al relatarnos su historia de cómo llegó a la cima del Monte Everest, nos entrega mucha inspiración ligada al éxito, el trabajo en equipo y cómo lograr cumplir nuestros sueños.

 

Nos dice que la vida es necesario experimentarla, tenemos que vivirla y no rendirse, aunque veamos grandes montañas por delante. Todos tenemos nuestras montañas que escalar. Necesitamos salir a explorar nuestros límites y los de la vida, sean cuales sean.

 

El éxito, nos dice, no es un evento aislado. El éxito lleva a más éxitos y a nuevas cosas. Cuando realmente queremos algo, como el tener éxito en algo que nos hemos propuesto, primero tenemos que colocarlo dentro de nuestra cabeza y luego dentro de nuestro corazón. Y cuando hemos logrado colocarlo dentro de nuestro corazón es porque realmente anhelamos lo que buscamos lograr, conseguir. 

 

Además, para cualquier alpinista, y especialmente cuando se escala el Monte Everest, la meta no es llegar a su cima, eso es solamente la mitad del viaje. La meta es poder subir y luego bajar. Bajar no es perder, es volver a las bases que nos dieron todas las enseñanzas necesarias para poder llegar a la cima en primera instancia. Y así nos propondremos nuevos retos que nos llevarán a nuevos éxitos y logros. Además, es muy importante que no nos olvidemos que los éxitos se comparten, así se multiplican.

 

En término de equipos, Karla nos dice que de nada sirve la capacitación y el trabajo en equipo si no sientes físicamente por lo menos un miembro de tu equipo, ahí cerca. Cuando uno comprende que lo que uno hace puede afectar a los demás, todo cambia. La actitud de uno cambia. Uno debe cambiar, tener un cambio de actitud.

 

Karla habla de que la verdadera grandeza del hombre es el reconocimiento de su propia pequeñez. Que es necesario poder diferenciar entre lo esencial en nuestras vidas y lo accesorio. Y que el rico no es el que más trae, sino el que menos necesita.

 

Karla termina con la simple frase de que la actitud de uno define su altitud.

 

 

 

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