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EL TALENTO DIVERSO EN MÉXICO

julio 3, 2019

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Aquí hemos estado siempre, permaneceremos aquí y lucharemos. Más allá del hecho histórico que inicióen 1969 en Stonewall, la realidad es que, afortunadamente, cada vez más empresas se suman a las filas de los “aliados” y participan en la lucha. El “mundo” LGBT+ es una realidad con un panorama alentador.

La diferencia de opiniones, las posiciones y los caracteres enriquecen a las organizaciones y por supuesto a la sociedad. Las compañías que se nombran incluyentes han recibido de sus colaboradores LGBT+ y aliados: cobijo, defensa, compromiso y lealtad, esto último un activo escaso que se ha vuelto más y más relevante para las compañías.

En junio, el mes del orgullo LGBT+ –o pride, como preferimos llamarlo lo amantes de los anglicismos–, los miembros de esta comunidad salimos a la calle a recordarle al mundo que, como mencioné en un principio, ¡aquí hemos estado siempre!, y qué mejor que manifestarlo con aquellos amigos, compañeros y líderes de nuestros centros de trabajo con los que pasamos más de ocho horas diarias por al menos cinco días a la semana, y que en muchas ocasiones se vuelven una segunda familia.

Diferentes industrias, entre ellas la comida rápida, ropa deportiva, servicios bancarios, productoras de cine, creadores de tecnología, lujo, transportación, calzado y hasta un detergente de trastes han abrazado las manifestaciones de la “comunidad” y, les digo con toda honestidad, ¡lo agradecemos! Sin embargo, les recuerdo que la inclusión laboral no es un asunto de cuota, no es un asunto de colocar una bandera de vibrantes colores en los accesos, ni siquiera significa el tener un sanitario destinado a una población específica. Va más allá de eso, es reconocer a los individuos en eso, su individualidad.

Los colaboradores somos personajes que dentro de las organizaciones desarrollamos actividades clave, diseñamos estrategias, anticipamos eventualidades, lideramos grupos de trabajo, tomamos decisiones y algunos hasta gobiernan naciones; cualquiera que se llame empresario, emprendedor o profesional, con las capacidades adecuadas, puede realizar actividades en favor de México, sin importar la orientación sexual de los miembros de la sociedad.

Con mucho orgullo podemos decir que México y las organizaciones han favorecido y dado luz a la búsqueda eterna por la equidad de derechos, oportunidades y espacios para el talento diverso. Desafortunadamente, lo que también es cierto es que en nuestro México, un país de fuertes tradiciones religiosas, idiosincrasia machista y férreo sentido de lo que se considera correcto, convive con otro México de clóset, ese en el que no debes ser tan “obvio”, aquel donde no tienes porque “dar a notar” lo que eres, en el que la “discreción” es pan nuestro de cada día, donde los crímenes de odio siguen atropellando a nuestros compañeros y las ofensas lastiman nuestra integridad: los invito a tomar un respiro y, por al menos un momento, decir adiós a la intolerancia, al México injusto, al México no incluyente.

Por Carlos Medina, Coordinador de Relación con Socios de IAB México

 

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