Me parece que este manifiesto es muy valioso porque coloca en el centro la ética en el uso de la inteligencia artificial. Sin embargo, este cambio no puede quedarse solo en el discurso: debe nacer desde los directores y dueños de las empresas como un verdadero cambio cultural.
Hoy, las organizaciones buscan hacer más con menos, y la IA es un habilitador que lo permite: reduce costos, no se ausenta, no se enferma. Pero precisamente por eso es indispensable crear un balance entre eficiencia tecnológica y bienestar humano.
Para lograrlo, es fundamental trabajar de la mano con los gobiernos y organismos reguladores en la construcción de políticas públicas que garanticen un equilibrio justo entre el avance tecnológico y la protección de las personas. Solo así la IA podrá desplegar todo su potencial de manera responsable, sostenible y alineada al bien común